miércoles, agosto 30, 2006

Oración de la madre cristiana por los hijos

Milagrosa imagen hallada por Bernardino Leon el 10 de agosto de 1685 en uno de los cerros más escarpados que rodean a Bogotá

Espíritu Santo, concédeme para mí, para mi esposo y mis hijos por mediación de la Santísima Virgen de la Peña, aquellos dones divinos con que fortalecisteis a los Apóstoles; aquellas gracias poderosas que iluminan el entendimiento, fortalecen la voluntad y vencen gloriosamente la concupiscencia. Concededles el don de una clara inteligencia, el conocimiento del bien y la buena voluntad de ejecutarlo. Tomad, oh Madre Amorisísima de la Peña, bajo vuestra protección vergonzosa, libradlos de caer en los lazos de la secucción con que el enemigo intenta hacerlos caer en el pecado. Hacedlos humildes, honrados, temerosos de Dios, amantes de la virtud y de la Religión. Dadles gracias para vencer sus vicios y pasiones, y a mí concededme la gracia y el acierto necesario para dirigirlos y hacerme obedecer de ellos.
Así lo espero de vuestra bondad, oh Madre de Dios y Madre nuestra. Amén.

Bogotá, agosto 6 de 1974
Joaquin Garcia Ordoñez, Administrador Apostólico

lunes, julio 31, 2006

Las promesas de la Sma. Virgen a los devotos del Santo Rosario

En una de las apariciones al Beato Alano la Stma. Virgen hizo las siguientes promesas a los devotos del Rosario:
Prometo especial protección a los que rezan mi Rosario, haré germinar en ellos las virtudes, destruiré los vicios y convertiré a los pecadores. Con el Rosario alcanzarán la perseverancia los justos, y no morirán sin los auxilios de la Iglesia. Los que se encomienden a mi Rosario no perecerán, morirán en gracia y los sacaré pronto del purgatorio. Los que propaguen la devoción al Rosario les socorreré en todas sus necesidades. Todo lo bueno que se pida por medio del Rosario se alcanzará prontamente. Con el Rosario, el cristiano destruirá las herejías y alcanzará el remedio a todos sus males. La devoción al Rosario es signo de predestinación.

sábado, junio 24, 2006

Hallazgo de la Santísima Virgen de Guadalupe, España

Guadalupe, Cáceres
Imagen: Pastor y clérigos de Cáceres descubren, junto al río Guadalupe, la Imagen de Nuestra Señora. Lienzo de Juan de Santa María, siglo XVII.

Historia, tradición y leyenda se entremezclan en los orígenes de la Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. La leyenda, conocida ciertamente en el siglo XVI y nacida Dios sabe cómo, pretende remontar sus orígenes al evangelista San Lucas. Antes de morir María, habría tallado varias copias tomándola como modelo. Tanta devoción cobró a una de ellas, que quiso fuese enterrada con él en su sepulcro de Acaya (Asia Menor).
Cuando a mediados del siglo IV se hallaron los restos de este evangelista, también apareció la imagen de la Señora. Y fueron trasladados a Bizancio.
Pronto el icono de María gozó de gran devoción, pues a su intercesión se debió un prodigio operado con motivo de un terremoto que azotó la ciudad, por el año 446.
Un siglo más tarde se encontaron en Bizancio el cardenal Gregorio, enviado por el papa Pelagio II como nuncio apostólico ante el emperador, y San Leandro, arzobispo de Sevilla que había acudido a la capital del Imperio de parte de su rey San Hermenegildo para solicitar ayuda cotra los moros. Gregorio y Leandro quedaron unidos por profunda amistad. Corría del año 581.
Durante su estancia en Bizancio murió el emperador Tiberio II, sucediéndole Mauricio - 582 -, que amaba grandemente a Gregorio. Al ser éste llamado a Roma por el papa, el emperador le regaló entre otras cosas la milagrosa imagen, la cabeza de San Lucas y un brazo de San Andrés.
Elevado Gregorio al solio pontificio en el año 590, puso la devota imagen en su oratorio privado; y sacándola en procesión con motivo de una cruel pestilencia que asoló a la Ciudad Eterna, vieron los romanos con asombro cómo la peste se calmaba al aparecer un ángel sobre el pueblo, a la altura de un castillo - desde entonces denominado de Sant Angelo -, limpiando sangre de una espada, mientras un coro de espíritus celestiales entonaba el "Regina Coeli laetare, alleluia", a lo que el papa, conmovido, añadió: "Ora pro nobis Deum, alleluia".
La leyenda continúa y se hace tradición en el primer documento historiográfico que poseemos, un pequeño códice manuscrito que lleva por título Fundación antigua desta casa de Guadalupe, que salió del monasterio con la desamortización de 1835 y que actualmente está en el Archivo Histórico Nacional de Madrid.
Parece que se escribió en dos épocas diferentes: la primera parte - que llega hasta el f° 14 vto. data del año 1400, según indica una apostilla que leemos al pie del f° último; y la parte segunda - que se extiende desde el f° 15 hasta el 23 -, fue escrita en 1440. Pero no podemos descartar que existiesen unas redacciones mucho más primitivas, que como guión fundamental hubiesen servido de base al texto definitivo.
Según este precioso códice, el papa Gregorio mandó la imagen milagrosa a su amigo San Leandro, con ocasión de hallarse en la Ciudad Eterna su hermano San Isidoro. Después de calmar una tempestad en el mar, llegó la Virgen al puerto de Sevilla, donde San Leandro la recibió con todo el pueblo. El santo arzobispo la colocó en su iglesia principal, y aquí recibió ferviente culto hasta la invasión musulmana. Para librarla de la profanación, fue sacada de Sevilla por unos piadosos clérigos con otras reliquias, y escondida junto al rio Guadalupe en la sierra de las Villuercas, permaneciendo enterrada hasta su descubrimiento por Gil Cordero, probablemente reinando en León y Castilla Alfonso X (1252-1284), o quizáz antes.
La aparición de la Virgen y el hallazgo de la Imagen viene contado en nuestro texto con simplicidad encantadora.
En la dehesa de Guadalupe, cerca de Alía, se hallaban unos vaqueros con sus ganados. A uno de ellos, natural de Cáceres, se le perdió una vaca. Tres días la anduvo buscando infructuosamente. Por fin, entre unos robledales y cerca de una fuente la encontró muerta, "muy maravillado, por cuanto no estaba mordida de lobos ni herida de otra cosa". Para aprovechar al menos la piel, sacó su cuchillo dispuesto a desollarla "y abriéndola por el pecho a manera de cruz - según es costumbre de desollar - en esa hora se levantó aquella vaca". Este fue el momento en que la Virgen María se le apareció al vaquero, diciéndole que no tuviese miedo, pues Ella era la Madre de Dios, añadiendo que pusiese la vaca resucitada con las otras y que avisase a los clérigos de su tierra para que se acercasen a ese lugar y cavasen en él. Encontrarían una imagen suya.
Después de despedirse de sus compañeros, partió para Cáceres. Al llegar a casa encontró a su mujer hecha un mar de lágrimas, pues un hijo suyo acababa de morir. El, después de consolarla, la invitó con fe a confiar en la Señora - Santa María de Guadalupe -, que se le había aparecido, y le suplicó resucitase a su hijo al que había prometido como servidor perpetuo de su Casa. "En esa hora se levantó el mozo vivo y sano, y dijo a su padre: Señor padre, aguisad y vamos para Santa María de Guadalupe". Todos quedaron maravillados del prodigio, y dirigiéndose a los clérigos presentes les relató todo cuanto le había encargado la Señora. Una vez descubriesen su imagen, tenían que edificarle allí mismo una casa.
Todos partieron con el vaquero al lugar indicado, "y cavando en aquel mismo lugar, hallaron una cueva a manera de sepulcro y sacaron la imagen de Nuestra Señora Santa María y una campanilla que estaba con Ella, y la piedra sobre que estaba asentada".
Edificaron una casa muy pequeña, "de ramas secas y palos verdes y la cubrieron de corchas". El pastor se quedó allí como guardador, juntamente con su mujer e hijos.
Pronto se extendió por toda España la fama de esta Virgen por los milagros que contínuamente procuraba "a muchos enfermos de muchas enfermedades".

domingo, mayo 28, 2006

Beata R. M. Maria Rafols

Fundadora del Instiuto de HH. de la Caridad de Santa Ana y Heroína de los Sitios de Zaragoza

Nacida en Villafranca del Panadés, 5 noviembre 1781; fundó en 1804 con otras once compañeras, bajo la dirección del presbitero don Juan Bonal, en el Hospital Real y General de Nuestra Señora de Gracia, de Zaragoza, la congregación de Hermanas de la Caridad de Santa Ana, siendo su primera Superiora. En los Sitios de Zaragoza fueron tan grandes los servicios de la Caridad heróica que prestó a la ciudad, que la Patria, agradecida, la proclamó su Heroína. Sufrió con paciencia, humildad y resignación admirables, la cárcel y el destierro, y acrisolada con penosa enfermedad en la que dió ejemplos de todas las virtudes, bendecida por todos, murió con la muerte de los justos el 30 de agosto de 1853.

Romae, die 22-II-1952 - Nihil obstat S. Natucci, Fidei Promotor Gen.

sábado, mayo 27, 2006

Santuario del Castañar - Fiesta y Romería

Entre las fiestas importantes y tradicionales hemos de citar la "Romería" del pueblo de la Garganta, que - con el Ayuntamiento al frente - viene cada año en la segunda fiesta de Pentecostés para dar gracias a la Virgen, aparecida a unos paisanos suyos. Llegados al Santuario, se celebra una misa solemne en la que nunca faltan unas palabras para cantar las excelencias de la Madre. Terminada la misa, se reunen todos los romeros bajo los castaños para hacer una comida de hermandad, después de la cual se organiza un alegre baile regional y unas vistosas carreras de caballos. De regreso, al estar en la cumbre de la montaña, desde la que divisan el pueblo ya, el Ayuntamiento paga a todos una merienda-cena.
El pueblo de Béjar celebra dos novenas a la Virgen: La de la "Aparición", en Marzo, que concluye el día 25 con el cambio de Varas de los Abades; y la más viva, solemne y emotiva que concluye con la fiesta de la Virgen - el 8 de Septiembre - y que es una demostración del cariño y de la devoción que los hijos de Béjar y su Comarca tienen a su Madre y Patrona.
En la tarde de la fiesta es tradicional la corrida de toros en la plaza más antigua de España, construida al lado y en honor de la Virgen.

El Santuario de Nuestra Señora del Castañar por dentro

Cualquiera que visite el Santuario va a llevarse una agradable sorpresa, al descubrir en él un bonito y cuidado retablo barroco, obra de la escuela salmantina e inspirado en Churriguera, de la primera mitad de 1700. De la misma época y autor son los dos altares laterales. La talla del Crucificado que preside uno de ellos, es obra del hermano Domingo y fue retocada en 1720 por Ventura de Lirios.
Una de las cosas que pasan más desapercibidas por los visitantes - pero de verdadero mérito - es el herraje del balcón del Camarín que mira al atrio y que en muchas ocasiones ha servido de púlpito. Se debe al maestro cerrajero Nicolás Vidal y es de 1775.
En medio del retablo, la Imagen de la Virgen. Se ignora cuándo fue labrada. Lo cierto es que - con el tiempo - se fue ennegreciendo su faz y en 1806 el Visitador Eclesiástico de Plasencia, manda que sean retocadas su cara y sus manos. Está vestida con finos y ricos mantos.
Por lo que a pinturas se refiere llama la atención la cúpula del altar mayor, las pechinas que la sostienen y el arco frontal. Todos llevan unos motivos pictóricos marianos muy expresivos. Los Duques de Béjar habían traído pintores italianos para decorar sus palacios y esos mismos fueron los encargados de adornar el Santuario. Ignoramos si esas pinturas se deben a los hermanos Dumont o a Ventura de Lirios.
Lo que si está claro es que el verdadero valor pictórico hay que buscarlo en el Camarín de la Virgen, donde los hermanos Dumont - en el verano de 1895 - colocaron unos lienzos logradísimos, en los que representan ocho mujeres célebres de la Biblia. Allí se encuentran también, traídas de Italia, cuatro bonitas láminas de algún discipulo de Juan de Juanes.

viernes, mayo 26, 2006

El Santuario de Nuestra Señora del Castañar

Como en otros lugares, también aqui la fe haría nacer, al abrigo de los castaños, un santuario mariano cuya imagen, encontrada milagrosamente, sería venerada en todos los pueblos de la comarca.
Lo que al principio no era más que una sencilla Ermita se ha ido convirtiendo a lo largo de cinco siglos en una magnifica Iglesia, gracias a la mucha devoción que Béjar y sus pueblos comarcanos han demostrado siempre hacía su Patrona, y a la generosidad de personas ilustres.
Hoy día, el Castañar es un lugar de peregrinación de bastante interés para los turistas. El que va a Béjar y no sube al Castañar es como el que va a Toledo y no visita el Alcázar.
Es muy difícil, desde luego, hacer historia de una cosa sin poseer documentos directos. Unas veces hay peligro de exagerar y, otras, de decir menos de la cuenta. Así es nuestro caso. Pero lo que no podemos ignorar es la realidad que tenemos a la vista. El Santuario está ahí hablándonos de su pasado más o menos glorioso.
De la primitiva Ermita se ha pasado al actual templo a través de ampliaciones y de reconstrucciones a fin de hacerlo más capaz, más digno. Todo ello exigido por el paso del tiempo, por el mayor número de fieles que acuden cada día, por los nuevos movimientos litúrgicos.
El edificio es antiguo, pero elegante. Y dentro de él puede destacarse el retablo del siglo XVII; la cúpula, con escenas que representan distintos misterios de la vida de la Virgen; y, sobre todo, el Camarín, de finales del mismo siglo, bien adornado con pinturas, reproducciones de las mujeres más famosas del Antiguo Testamento, obra del fancés Dumont; tallas de los cuatro evangelistas y cautro láminas de cobre de un discípulo de Juan de Juanes, traidas de Italia por el Duque de Béjar. Sobre las puertas principales, escudos que nos recuerdan a los grandes personajes bienhechores del Santuario.
A muy pocos metros está la Plaza de Toros más antigua de España, que se conserva en buenas condiciones, de manera que, cada año y con motivo de la fiesta, se suelen hacer algunas corridas de toros, lo cual contribuye a dar al ambiente un colorido más chillón.
Durante toda la novena de la Virgen, el pueblo de Béjar en masa honra y se prepara para la gran fiesta que se celebra el 8 de Septiembre. Ese mismo día del año 1946 fue coronada solemnemente la Virgen del Castañar por el obispo placentino, Dr. D. Juan Pedro Zarranz y Pueyo. Se conmemoraba entonces el V centenario de su aparición.
Por mucho tiempo el encargo del culto fue un simple ermitaño y, según los documentos que han llegado hasta nosotros, los primeros ermitaños fueron los dos esposos a los cuales la Virgen honró con su visión.
Más tarde, estuvieron aqui los hijos de San Francisco de Asís; pero desde 1946, es una comunidad de Padres Teatinos la que cuida de este menester, desarrollando a la vez una importante labor en el campo de las vocaciones con la puesta en funcionamiento de un nuevo edificio destinado a Seminario. Forman los aspirantes Teatinos una escogida escolanía, que da esplendor al culto litúrgico.
De este nuevo edificio cabe destacar la fachada principal, no por su valor artístico, sino por su elegancia moderna. Una alta torre da al conjunto la impresión de grandiosidad, y es punto de referencia para los que van acercándose a la ciudad de los paños.
Para terminar, nada mejor que los versos del poeta Gabriel y Galán:

¡Ved la verde maravilla
de belleza y de frescura
que puso Dios a la orilla
del desierto de Castilla
y el erial de Extremadura!

Es el arpa soberana
donde vibran los rumores
de la ciudad bejarana,
que es una hermosa artesana
rica en virtudes y amores.

Templo en que naturaleza,
puso grandiosa belleza,
tan llena de majestad...
desde tu espléndida alteza
mira la hermosa Ciudad.

Si hacer su epopeya quieres,
escoge en salmos austeros
plegarias de sus mujeres,
rumores de sus talleres
y cantos de sus obreros.

Bejarano edén ameno:
¿qué es lo que no podrás dar,
si, para hacerte más bueno,
puso el Señor en tu seno,
la Virgen del Castañar?

Y almas y cuerpos al par,
en salud podrán cantar
este su más dulce anhelo:
"¡De Béjar al Castañar,
y del Castañar al Cielo!"

(Fragmento)