miércoles, noviembre 01, 2006
Acto de contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas eternas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
sábado, octubre 28, 2006
El Beato Hermano Francisco Garate, S.J.
Nació el día 3 de Febrero de 1857, en el caserío Recarte del Valle de Azpeitia (Guipúzcoa). Vivió 72 años, de ellos 55 en la Compañía de Jesús, desempeñando los 41 últimos con toda fidelidad el cargo de Portero en la Universidad de Deusto (Bilbao), donde murió en olor de Santidad el día 9 de Septiembre de 1929.NOVENA O TRIDUO
ORACION PARA TODOS LOS DIAS
Amorosísimo Dios, que nos mostrasteis con las admirables virtudes del beato H.° Francisco Gárate, cuán dichosa es a vuestros ojos la vida escondida en humildad, obediencia y trabajo: dignaos glorificar a vuestro siervo ante la Iglesia, concediéndonos la gracia que pedimos por su intercesión, si ha de ser para vuestra mayor gloria y bien de nuestras almas. Asía sea.
(Padrenuestro, Avemaria y Gloria)
viernes, septiembre 08, 2006
Del nacimiento dichoso de María santísima y Señora nuestra; los favores que luego recibió de mano del Altísimo; y cómo la pusieron el nombre
Llegó el día alegre para el mundo del parto felicísimo de santa Ana y nacimiento de la que venía a él santificada y consagrada para Madre del mismo Dios. Sucedió este parto a los ocho días de septiembre, cumplidos nueve meses enteros después de la concepción del alma satísima de nuestra Reina y Señora. Fue prevenida su madre Ana con ilustración interior, en que el Señor de dio aviso cómo llegaba la hora de su parto. Y llena de gozo del divino Espíritu atendió a su voz; y postrada en oración pidió al Señor la asistiese su gracia y protección para el buen suceso de su parto. Sintió luego un movimiento en el vientre, que es el natural de las criaturas para salir a luz; y la más que dichosa niña María al mismo tiempo fue arreb atada por providencia y virtud divina en un éxtasis altísimo, en el cual absorta y abstraída de todas las operaciones sensitivas nació al mundo sin percibirlo por el sentido; como pudiera conocerlo por ellos, si junto con el uso de razón que tenía, los dejara obrar naturalmente en aquella hora; pero el poder del Muy Alto lo dispuso en esta forma, para que la Princesa del cielo no sintiese lo natural de aquel suceso del parto.
Nació pura, limpia, hermosa y llena toda de gracias, publicando en ellas que venía libre de la ley y tributo del pecado; y aunque nació como los demás hijos de Adán en la sustancia, pero con tales condiciones y accidentes de gracias, que hicieron este nacimiento milagroso y admirable para toda la naturaleza y alabaanza eterna del Autor. Salió, pues, este divino lucero al mundo a las hoce horas de la noche, comenzando a dividir la de la antigua ley y primeras tinieblas del día nuevo de la gracia, que ya quería amanecer. Envolviéronla en paños y fue puesta y aliñada como los demás niños la que tenía su mente en la divinidad, y tratada como párvula la que en sabiduría excedía a los mortales y a los mismos ángeles. No consintió su madre que por otras manos fuese tratada entonces, antes ella por las suyas la envolvió en las mantillas, sin embarazarle el sobreparto; porque fue libre de las pensiones onerosas que tienen de ordinario las otras madres de sus partos.
Dal: Capitulo 21, Libro I, de la Mistica Ciudad de Dios, Vida de María, de Sor María de Jesús de Ágreda, edición Madrid, 1970
Nació pura, limpia, hermosa y llena toda de gracias, publicando en ellas que venía libre de la ley y tributo del pecado; y aunque nació como los demás hijos de Adán en la sustancia, pero con tales condiciones y accidentes de gracias, que hicieron este nacimiento milagroso y admirable para toda la naturaleza y alabaanza eterna del Autor. Salió, pues, este divino lucero al mundo a las hoce horas de la noche, comenzando a dividir la de la antigua ley y primeras tinieblas del día nuevo de la gracia, que ya quería amanecer. Envolviéronla en paños y fue puesta y aliñada como los demás niños la que tenía su mente en la divinidad, y tratada como párvula la que en sabiduría excedía a los mortales y a los mismos ángeles. No consintió su madre que por otras manos fuese tratada entonces, antes ella por las suyas la envolvió en las mantillas, sin embarazarle el sobreparto; porque fue libre de las pensiones onerosas que tienen de ordinario las otras madres de sus partos.
Dal: Capitulo 21, Libro I, de la Mistica Ciudad de Dios, Vida de María, de Sor María de Jesús de Ágreda, edición Madrid, 1970
miércoles, agosto 30, 2006
Oración de la madre cristiana por los hijos
Milagrosa imagen hallada por Bernardino Leon el 10 de agosto de 1685 en uno de los cerros más escarpados que rodean a BogotáEspíritu Santo, concédeme para mí, para mi esposo y mis hijos por mediación de la Santísima Virgen de la Peña, aquellos dones divinos con que fortalecisteis a los Apóstoles; aquellas gracias poderosas que iluminan el entendimiento, fortalecen la voluntad y vencen gloriosamente la concupiscencia. Concededles el don de una clara inteligencia, el conocimiento del bien y la buena voluntad de ejecutarlo. Tomad, oh Madre Amorisísima de la Peña, bajo vuestra protección vergonzosa, libradlos de caer en los lazos de la secucción con que el enemigo intenta hacerlos caer en el pecado. Hacedlos humildes, honrados, temerosos de Dios, amantes de la virtud y de la Religión. Dadles gracias para vencer sus vicios y pasiones, y a mí concededme la gracia y el acierto necesario para dirigirlos y hacerme obedecer de ellos.
Así lo espero de vuestra bondad, oh Madre de Dios y Madre nuestra. Amén.
Bogotá, agosto 6 de 1974
Joaquin Garcia Ordoñez, Administrador Apostólico
Etiquetas:
Bogotá,
Imagenes milagrosas,
Peña - Santísima Virgen de la
lunes, julio 31, 2006
Las promesas de la Sma. Virgen a los devotos del Santo Rosario
En una de las apariciones al Beato Alano la Stma. Virgen hizo las siguientes promesas a los devotos del Rosario:
Prometo especial protección a los que rezan mi Rosario, haré germinar en ellos las virtudes, destruiré los vicios y convertiré a los pecadores. Con el Rosario alcanzarán la perseverancia los justos, y no morirán sin los auxilios de la Iglesia. Los que se encomienden a mi Rosario no perecerán, morirán en gracia y los sacaré pronto del purgatorio. Los que propaguen la devoción al Rosario les socorreré en todas sus necesidades. Todo lo bueno que se pida por medio del Rosario se alcanzará prontamente. Con el Rosario, el cristiano destruirá las herejías y alcanzará el remedio a todos sus males. La devoción al Rosario es signo de predestinación.
Prometo especial protección a los que rezan mi Rosario, haré germinar en ellos las virtudes, destruiré los vicios y convertiré a los pecadores. Con el Rosario alcanzarán la perseverancia los justos, y no morirán sin los auxilios de la Iglesia. Los que se encomienden a mi Rosario no perecerán, morirán en gracia y los sacaré pronto del purgatorio. Los que propaguen la devoción al Rosario les socorreré en todas sus necesidades. Todo lo bueno que se pida por medio del Rosario se alcanzará prontamente. Con el Rosario, el cristiano destruirá las herejías y alcanzará el remedio a todos sus males. La devoción al Rosario es signo de predestinación.
sábado, junio 24, 2006
Hallazgo de la Santísima Virgen de Guadalupe, España
Imagen: Pastor y clérigos de Cáceres descubren, junto al río Guadalupe, la Imagen de Nuestra Señora. Lienzo de Juan de Santa María, siglo XVII.
Historia, tradición y leyenda se entremezclan en los orígenes de la Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. La leyenda, conocida ciertamente en el siglo XVI y nacida Dios sabe cómo, pretende remontar sus orígenes al evangelista San Lucas. Antes de morir María, habría tallado varias copias tomándola como modelo. Tanta devoción cobró a una de ellas, que quiso fuese enterrada con él en su sepulcro de Acaya (Asia Menor).
Cuando a mediados del siglo IV se hallaron los restos de este evangelista, también apareció la imagen de la Señora. Y fueron trasladados a Bizancio.
Pronto el icono de María gozó de gran devoción, pues a su intercesión se debió un prodigio operado con motivo de un terremoto que azotó la ciudad, por el año 446.
Un siglo más tarde se encontaron en Bizancio el cardenal Gregorio, enviado por el papa Pelagio II como nuncio apostólico ante el emperador, y San Leandro, arzobispo de Sevilla que había acudido a la capital del Imperio de parte de su rey San Hermenegildo para solicitar ayuda cotra los moros. Gregorio y Leandro quedaron unidos por profunda amistad. Corría del año 581.
Durante su estancia en Bizancio murió el emperador Tiberio II, sucediéndole Mauricio - 582 -, que amaba grandemente a Gregorio. Al ser éste llamado a Roma por el papa, el emperador le regaló entre otras cosas la milagrosa imagen, la cabeza de San Lucas y un brazo de San Andrés.
Elevado Gregorio al solio pontificio en el año 590, puso la devota imagen en su oratorio privado; y sacándola en procesión con motivo de una cruel pestilencia que asoló a la Ciudad Eterna, vieron los romanos con asombro cómo la peste se calmaba al aparecer un ángel sobre el pueblo, a la altura de un castillo - desde entonces denominado de Sant Angelo -, limpiando sangre de una espada, mientras un coro de espíritus celestiales entonaba el "Regina Coeli laetare, alleluia", a lo que el papa, conmovido, añadió: "Ora pro nobis Deum, alleluia".
La leyenda continúa y se hace tradición en el primer documento historiográfico que poseemos, un pequeño códice manuscrito que lleva por título Fundación antigua desta casa de Guadalupe, que salió del monasterio con la desamortización de 1835 y que actualmente está en el Archivo Histórico Nacional de Madrid.
Parece que se escribió en dos épocas diferentes: la primera parte - que llega hasta el f° 14 vto. data del año 1400, según indica una apostilla que leemos al pie del f° último; y la parte segunda - que se extiende desde el f° 15 hasta el 23 -, fue escrita en 1440. Pero no podemos descartar que existiesen unas redacciones mucho más primitivas, que como guión fundamental hubiesen servido de base al texto definitivo.
Según este precioso códice, el papa Gregorio mandó la imagen milagrosa a su amigo San Leandro, con ocasión de hallarse en la Ciudad Eterna su hermano San Isidoro. Después de calmar una tempestad en el mar, llegó la Virgen al puerto de Sevilla, donde San Leandro la recibió con todo el pueblo. El santo arzobispo la colocó en su iglesia principal, y aquí recibió ferviente culto hasta la invasión musulmana. Para librarla de la profanación, fue sacada de Sevilla por unos piadosos clérigos con otras reliquias, y escondida junto al rio Guadalupe en la sierra de las Villuercas, permaneciendo enterrada hasta su descubrimiento por Gil Cordero, probablemente reinando en León y Castilla Alfonso X (1252-1284), o quizáz antes.
La aparición de la Virgen y el hallazgo de la Imagen viene contado en nuestro texto con simplicidad encantadora.
En la dehesa de Guadalupe, cerca de Alía, se hallaban unos vaqueros con sus ganados. A uno de ellos, natural de Cáceres, se le perdió una vaca. Tres días la anduvo buscando infructuosamente. Por fin, entre unos robledales y cerca de una fuente la encontró muerta, "muy maravillado, por cuanto no estaba mordida de lobos ni herida de otra cosa". Para aprovechar al menos la piel, sacó su cuchillo dispuesto a desollarla "y abriéndola por el pecho a manera de cruz - según es costumbre de desollar - en esa hora se levantó aquella vaca". Este fue el momento en que la Virgen María se le apareció al vaquero, diciéndole que no tuviese miedo, pues Ella era la Madre de Dios, añadiendo que pusiese la vaca resucitada con las otras y que avisase a los clérigos de su tierra para que se acercasen a ese lugar y cavasen en él. Encontrarían una imagen suya.
Después de despedirse de sus compañeros, partió para Cáceres. Al llegar a casa encontró a su mujer hecha un mar de lágrimas, pues un hijo suyo acababa de morir. El, después de consolarla, la invitó con fe a confiar en la Señora - Santa María de Guadalupe -, que se le había aparecido, y le suplicó resucitase a su hijo al que había prometido como servidor perpetuo de su Casa. "En esa hora se levantó el mozo vivo y sano, y dijo a su padre: Señor padre, aguisad y vamos para Santa María de Guadalupe". Todos quedaron maravillados del prodigio, y dirigiéndose a los clérigos presentes les relató todo cuanto le había encargado la Señora. Una vez descubriesen su imagen, tenían que edificarle allí mismo una casa.
Todos partieron con el vaquero al lugar indicado, "y cavando en aquel mismo lugar, hallaron una cueva a manera de sepulcro y sacaron la imagen de Nuestra Señora Santa María y una campanilla que estaba con Ella, y la piedra sobre que estaba asentada".
Edificaron una casa muy pequeña, "de ramas secas y palos verdes y la cubrieron de corchas". El pastor se quedó allí como guardador, juntamente con su mujer e hijos.
Pronto se extendió por toda España la fama de esta Virgen por los milagros que contínuamente procuraba "a muchos enfermos de muchas enfermedades".
domingo, mayo 28, 2006
Beata R. M. Maria Rafols
Fundadora del Instiuto de HH. de la Caridad de Santa Ana y Heroína de los Sitios de ZaragozaNacida en Villafranca del Panadés, 5 noviembre 1781; fundó en 1804 con otras once compañeras, bajo la dirección del presbitero don Juan Bonal, en el Hospital Real y General de Nuestra Señora de Gracia, de Zaragoza, la congregación de Hermanas de la Caridad de Santa Ana, siendo su primera Superiora. En los Sitios de Zaragoza fueron tan grandes los servicios de la Caridad heróica que prestó a la ciudad, que la Patria, agradecida, la proclamó su Heroína. Sufrió con paciencia, humildad y resignación admirables, la cárcel y el destierro, y acrisolada con penosa enfermedad en la que dió ejemplos de todas las virtudes, bendecida por todos, murió con la muerte de los justos el 30 de agosto de 1853.
Romae, die 22-II-1952 - Nihil obstat S. Natucci, Fidei Promotor Gen.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
