jueves, marzo 15, 2007

Novena de la gracia en honor de San Francisco Javier

Imagen: San Francisco Javier, Patrono de las Misiones
Por la señal... Senor mío Jesucristo.

ORACIÓN PRESCRITA
Amabilísimo y amadísimo Santo! Adoro junto con vos y con la mayor reverencia a la Divina Majestad; y, complaciéndome sumamente en los especialísimos dones que os comunicó de gracia en tiempo de vuestra vida y de gloria después de vuestra muerte, le rindo las más afectuosos gracias, y os suplico con todo mi corazón que me alcancéis por vuestra poderosísima intercesión la gracia de vivir y morir santamente: os suplico además me alcancéis la gracia especial que os pido en esta Novena (Petición). Y, si esto que pido ne es para mayor gloria de Dios y mayor bien de mi alma, alcanzadme Vos lo que sea más conforme a lo uno y a lo otro. Así sea.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

ORACIÓN: Oh Dios que quisiste agregar a tu Iglesia las naciones de las Indias por la predicación y milagros de San Francisco Javier! Conocédenos que, pues veneramos la gloria de sus insignes merecimientos, imitemos también los ejemplos de sus heroicas virtudes. Os lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina con Vos por los siglos de los siglos. Amén.

domingo, febrero 18, 2007

Valor infinito de la Santa Misa

Oh Jesús mío! me uno a todas las Misas que se celebran en todo el mundo, ofreciéndolas en unión con las intenciones de tu Sagrado Corazón, te pido que reserves para mí, de cada Misa una gota de Tu preciosa Sangre, para satisfacer por mis pecados y por el castigo que ellos merecen y para la santificación de los sacerdotes.
Concédeme también la gracia de obtener por los méritos de cada Misa, la libertad para una alma de las penas del Purgatorio, la conversión de un pecador, y también que una alma en las agonías de la muerte obtenga misericordia, y para que se evite el pecado mortal que es tan doloroso a tu Sagrado Corazón

La Santa Misa es la más alta forma de adoración. Es la renovación del Sacrificio del Calvario. Más gloria y más acciones de gracias da a Dios una Misa de la que le pueden dar juntos, la eterna adoración de los bienaventurados en el cielo, en la tierra y en el purgatorio. En la Santa Misa, el mismo Jesucristo Dios y Hombre es nuestro intercesor, nuestro sacerdote y nuestra víctima. Siendo Dios y Hombre, sus oraciones, sus méritos y sus sacrificios son de valor infinito.

domingo, enero 28, 2007

El corazón de Santa Teresa

Alba de Tormes, PP. Carmelitas

El corazón de Santa Teresa de Avila
The heart of St. Theresa of Avila
Le coeur de Sainte Thérèse d'Avila
Das Herz der heiligen Theresia von Avila

El brazo izquierdo de Santa Teresa

Alba de Tormes, PP. Carmelitas

El brazo izquierdo de Santa Teresa de Avila
The left arm of St. Theresa of Avila
Le bras gauche de Sainte Thérèse d'Avila
Der linke Arm der heiligen Theresia von Avila

miércoles, noviembre 01, 2006

Acto de contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas eternas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

sábado, octubre 28, 2006

El Beato Hermano Francisco Garate, S.J.

Nació el día 3 de Febrero de 1857, en el caserío Recarte del Valle de Azpeitia (Guipúzcoa). Vivió 72 años, de ellos 55 en la Compañía de Jesús, desempeñando los 41 últimos con toda fidelidad el cargo de Portero en la Universidad de Deusto (Bilbao), donde murió en olor de Santidad el día 9 de Septiembre de 1929.

NOVENA O TRIDUO
ORACION PARA TODOS LOS DIAS

Amorosísimo Dios, que nos mostrasteis con las admirables virtudes del beato H.° Francisco Gárate, cuán dichosa es a vuestros ojos la vida escondida en humildad, obediencia y trabajo: dignaos glorificar a vuestro siervo ante la Iglesia, concediéndonos la gracia que pedimos por su intercesión, si ha de ser para vuestra mayor gloria y bien de nuestras almas. Asía sea.

(Padrenuestro, Avemaria y Gloria)

viernes, septiembre 08, 2006

Del nacimiento dichoso de María santísima y Señora nuestra; los favores que luego recibió de mano del Altísimo; y cómo la pusieron el nombre

Llegó el día alegre para el mundo del parto felicísimo de santa Ana y nacimiento de la que venía a él santificada y consagrada para Madre del mismo Dios. Sucedió este parto a los ocho días de septiembre, cumplidos nueve meses enteros después de la concepción del alma satísima de nuestra Reina y Señora. Fue prevenida su madre Ana con ilustración interior, en que el Señor de dio aviso cómo llegaba la hora de su parto. Y llena de gozo del divino Espíritu atendió a su voz; y postrada en oración pidió al Señor la asistiese su gracia y protección para el buen suceso de su parto. Sintió luego un movimiento en el vientre, que es el natural de las criaturas para salir a luz; y la más que dichosa niña María al mismo tiempo fue arreb atada por providencia y virtud divina en un éxtasis altísimo, en el cual absorta y abstraída de todas las operaciones sensitivas nació al mundo sin percibirlo por el sentido; como pudiera conocerlo por ellos, si junto con el uso de razón que tenía, los dejara obrar naturalmente en aquella hora; pero el poder del Muy Alto lo dispuso en esta forma, para que la Princesa del cielo no sintiese lo natural de aquel suceso del parto.
Nació pura, limpia, hermosa y llena toda de gracias, publicando en ellas que venía libre de la ley y tributo del pecado; y aunque nació como los demás hijos de Adán en la sustancia, pero con tales condiciones y accidentes de gracias, que hicieron este nacimiento milagroso y admirable para toda la naturaleza y alabaanza eterna del Autor. Salió, pues, este divino lucero al mundo a las hoce horas de la noche, comenzando a dividir la de la antigua ley y primeras tinieblas del día nuevo de la gracia, que ya quería amanecer. Envolviéronla en paños y fue puesta y aliñada como los demás niños la que tenía su mente en la divinidad, y tratada como párvula la que en sabiduría excedía a los mortales y a los mismos ángeles. No consintió su madre que por otras manos fuese tratada entonces, antes ella por las suyas la envolvió en las mantillas, sin embarazarle el sobreparto; porque fue libre de las pensiones onerosas que tienen de ordinario las otras madres de sus partos.

Dal: Capitulo 21, Libro I, de la Mistica Ciudad de Dios, Vida de María, de Sor María de Jesús de Ágreda, edición Madrid, 1970