La Iglesia de Wies, fundada como Iglesia de peregrinación del Salvador Flagelado en Wies, concebida como la unión de los fuerzas básicas unidas en unión afortunada: la de la adoración al Salvador Flagelado, la cual se extendió rápidamente en el siglo XVIII, y la del espíritu de una obra de arte completamente acabada, en la cual el rococó llegó a su punto máximo de florecimiento.
El padre Magnus Straub y el Hermano Lukas Schweiger costruyeron en el año de 1730, en el convento de la orden de los Premonstratenses de Steingaden, para la en aquellos tiempos acostumbrada procesión del Viernes Santo, un "Salvador Flagelado" con trozos de diversas figuras de madera, le forraron las articulaciones con lienzo y lo pintaron. Pero ya que esta estatua cubierta de sangre y heridas causó mucha compasión en el pueblo creyente, a causa de la "extrema seriedad", la dejaron a un lado y a partir de 1734 se encontró olvidada en el ático del patrón del convento de Steingaden, Jeremías Rehle. El 4 de marzo de 1738 la madrina del patrón, la campesina Maria Lory se llevó al Señor Flagelado a su patio y le dedicó una gran adoración a esta imagen. Durante la oración de la tarde del 14 de junio de 1738 ocurrió el "Milagro en la Wies": "En ese momento, el 14 de junio, el domingo por la tarde y al domingo siguiente palpó varias gotas de lágrimas en la cara de la figura, las cuales ella misma mantenía" (Gnadenblum 1746, pág. 24). Este milagro de lágrimas fue el comienzo de la rápida propagación de un gran movimiento de peregrinación.
La pequeña capilla de campo, construída en el año de 1740, así como también la casa alargada de madera dejaron pronto de ser suficientes para acoger a los muchos peregrinos. Nació así la Iglesia de Wies. La imagen de gracia del Salvador Flagelado se convirtió en el contro de una peregrinación con dimensiones europeas.
En el librito "Real Origen y Avance de la peregrinación del Salvador Flagelado en Wies" del año 1779, escribe P. Benno Schröfl, sacerdote de peregrinación en Wies, "Qué más decir de este flujo de gracia, que ya atraviesa a Europa toda, ya que inclusive han venido peregrinadores de Petersburgo en Rusia, de Gotenburgo en Suecia, de Amsterdam en Holanda, de Copenhagen en Dinamarca, de Cristianenburgo (hoy Oslo) en Noruega, de Nimes en Francia y de Cádiz en España? Qué otras provincias Alemanas u otros Reinados limítrofes debo nombrar? (Finkenstadt T. y H.: La peregrinación a Wies, Regensburg 1981, pág. 150).
La peregrinación ha seguido vivaz hasta hoy. En medio de los muchos visitantes del mundo entero, un millón anual, encontramos al orador silencioso. También las peregrinaciones tradicionales de las regiones adyacentes y lejanas experimentan una profunda reanimación, y se han creado nuevas peregrinaciones como por ejemplo la peregrinación de jóvenes de la región Weilheim-Schongau, a través de la cual vienen unos 2000 jóvenes a Wies.
El arte del Rococó en la Iglesia de Wies alcanzó una perfección única. El trabajo hecho por los hermanos Doménico y Juán Bautista Zimmermann, de Wessobrunn, fue reconocido por la UNESCO, la Organización e Cultura de las Naciones Unidas, como patrimonio cultural del mundo y ha encontrado, gracias a ello, en estos días un amplio elogio internacional.
A pesar de la aparente ligereza del rococó, la Iglesia de Wies está marcada por una profunda inherencia y por grandes temas teológicos: en el centro se encuentra el Salvador Flagelado, Jesucristo, El Hijo de Dios, quien entregó su vida por nosotros los hombres y se la ofreció a Dios Padre; de allí surge salvación, bendición y la Gloria del Cielo. La suma de esta teología se encuentra en la oración después de la conversión en la misa, en la cual se expresa el centro de nuestra fé cristiana: "Oh Señor, tu muerte anunciamos (El entregado Salvador Flagelado) y tu resurrección (El Señor en el trono sobre el arco iris, resucitado y esperado a regresar a tierra), celebramos hasta que vengas en Gloria" (trono y puerta a la eternidad).
Doménico Zimmermann entonó una canción alegre en Wies, la canción del amor y de la compasión del Salvador Flagelado en Wies". (Satzger, A., Die Wies, Türbingen 1975, pág. 43).
El mundo entero viene a Wies. En su testimonio artístico y en su centro teológico, la iglesia de Wies encierra en sí la gran fuerza que da a las personas que se interrogan en busca del sentido de la vida y de orientación en nuestros días, una completa y agradable respuesta a todos los sentidos, al espíritu y al alma en la vivencia de la "Buena Nueva de Wies".
El envejecido aparejador Doménico Zimmermann no podía separarse de su más linda y madura obra, de su Wies. Hasta su muerte vivió en la casa construída por él, bajo la iglesia. Como agradecimiento por el trabajo ejecutado donó un cuadro exvoto pintado por él mismo, que representa al piadoso maestro arodillado frente al Salvador Flagelado (firmado D.Z. Exvoto A. 1757).
Cada peregrino y cada visitante queda feliz de la exquisitez y armonía de la maravillosa canción que Zimmermann entonó con la construcción de la Iglesia de Wies. Y si el visitante a la iglesia experimenta en el gran cuadrison de arte y teología, de luz y música, toda la belleza de Wies, puede experimentar lo mismo que el propietario de la iglesia, abad Mariano II Mayer expresó de esta manera:
Hoc loco habitat fortuna, hic quiescit cor.
Aquí vive la fortuna, aquí encuentra el corazón descanso.
A todas las personas que visitan nuestra "bella Wies", les deseo de todo corazón que experimenten una sensación de felicidad y paz interna.
Georg Kirchmeier, párroco de peregrinación y guardián devoto de la Iglesia de Wies.
sábado, julio 17, 2010
sábado, enero 03, 2009
El milagro de Guadalupe y el futuro de América Latina
Un acontecimiento que causa cada vez más asombro
El milagro de Guadalupe tiene un carácter profético, porque su objetivo trasciende el tiempo y se proyecta sobre el futuro de América Latina. Y de él deriva toda una cadena de milagros adicionales, que continúan revelándose hasta hoy.
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miércoles, febrero 20, 2008
El patriarca San José
Oración: Dichoso Patriarca San José, elegido para cumplir los oficios de padre cerca del Verbo Humanado. Grande fue tu dolor al ver nacido a Jesús en tan extrema pobreza, pero este dolor se cambió en gozo celestial al oír los cantos de los ángeles y contemplar el resplandor de aquella luminosa noche. Por este dolor y gozo, te suplicamos nos alcances la gracia de que, después de haber seguido nuestro camino en la tierra, podamos oír las alabanzas angélicas y gozar de la vista de la gloria celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor. Aménmartes, octubre 30, 2007
Oración a Nuestra Señora de Montligeon
Intercede por todos los que han muerto, a fin de que se complete en ellos la obra del Amor que purifica.
Que nuestra oración, unida a la de toda la Iglesia consiga para ellos la alegría que supera todo deseo y que lleve el consuelo y la paz a nuestros hermanos sometidos a la prueba de la espera, sobre todo los más necesitados y olvidados.
Madre de la Iglesia, ayúdanos peregrinos por el mundo a conseguir nuestra propia liberación interior y a avanzar cada día que pasa en nuestro caminar hacia la Resurrección.
Cúranos de toda herida del corazón y del alma, haz que cada uno de nosotros un apóstol de la esperanza, siempre vigilante, siempre dispuesto.
Refugio de los pecadores y Reina de todos los Santos, reúnenos a todos un día para la Pascua eterna en la Casa del Padre, por Jesucristo, nuestro Señor. ¡Amén!
Nuestra Señora de Montligeon, ruega por nuestros difuntos.
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Purgatorio
miércoles, octubre 10, 2007
domingo, junio 03, 2007
Mes del Sagrado Corazón de Jesús
ORACIÓN PREPARATORIA. - Dios mío, me postro ante vuestra soberana presencia; yo os adoro en unión de vuestro Santísimo Hijo y deseo unir mi corazón al suyo, para ofreceros una oración pura y agradable a vuestros divinos ojos. Y Vos, Virgen Santísima, Angel de mi guarda y Santos de mi devoción, interceded por mí, a fin de que pueda meditar las excelencias de amor de Cristo. Amén.
DEPRECACIONES. - Oh preciosa Herida, abierta en el Sagrado Corazón para dar paso a las llamas de su inmenso amor! Haced que el incendio de la caridad purifique nuestros corazones de la inmundicia del pecado. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Oh Corona de espinas que atormentasteis al Corazón Sacratísimo con las puntas crueles de nuestros pecados! Alcanzadnos un santo y sincero remordimiento de nuestras culpas. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Oh Cruz plantada en el Corazón de Cristo, árbol frondoso alimentado por la sangre divina, signo de vuestro ardiente deseo de ser crucificado! Concedednos una entera resignación a los designios de la Providencia. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
ACTO DE CONSAGRACIÓN
Soy vuestro, oh buen Jesús, porque sois mi Creador, porque desde la eternidad me habéis llevado en vuestra inteligencia como el niño es llevado en las entrañas de la madre; soy vuestro porque me rescatasteis del poder del demonio y me comprasteis con el precio de vuestra preciosísima sangre; soy vuestro como el hijo es del padre, como el sarmiento es de la vid, como el fruto es del árbol, pues frutos de vuestra Cruz somos todos los cristianos. Y aunque mil veces me he rebelado contra Vos, vuestro Corazón dulcísimo no ha dejado de amarme; por mí derramasteis lágrimas de dolor en los días de mi prevaricación, y movido por vuestro Corazón amantísimo, no sosegasteis hasta volverme a la gracia. Oh Corazón que tanto me amasteis! Oh Corazón que tantas veces acongojé y llené de amargura! A Vos me consagro, y protesto mil veces de no daros en adelante motivo alguno de aflicción; antes, recordando las pasadas ocasiones en que os llené de amargura, propongo amaros por los que no os aman, honraros por los que os desprecian, propagar vuestra gloria para reparar el desconsuelo con que acibaran vuestro Corazón los que, estando obligados a propagarla, os miran con la mayor indiferencia. Propongo emplear todo mi corazón en amaros, y quisiera tener mil corazones para amaros más y más, quiero que desde hoy sea mi alma un sagrario vuestro cerrado a toda vana pasión humana, un lugar de descanso para Vos, y viva imagen de vuestro Corazón, de suerte que, dedicándose durante toda la vida a amaros, tenga en su agonía por último pensamiento un acto de amor a Vos, oh Jesús dulcísimo, que queréis glorificar mi alma por toda la eternidad. Amén.
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN VOS CONFÍO!
DULCE CORAZÓN DE MARÍA, SED NUESTRA SALVACIÓN.
LA GRAN PROMESA DE LOS NUEVE PRIMEROS VIERNES DE MES
Para asegurar nuestra salvación eterna es un medio eficacísimo practicar los NUEVE PRIMEROS VIERNES DE MES. Con ello lograrán lo que dice el insigne teólogo Vermeersch: LOS QUE COMULGAN NUEVE PRIMEROS VIERNES DE MES SEGUIDOS, CON LAS CONDICIONES REQUERIDAS, OBTENDRÁN LA GRACIA DE LA PERSEVERANCIA FINAL; Y POR CONSIGUIENTE TODOS LOS FIELES QUE DE BUENA VOLUNTAD SE ESFUERCEN POR CUMPLIRLAS, ESTÁN MORALMENTE CIERTOS DE SU ETERNA SALVACIÓN.
Por tanto, seamos apóstoles de los NUEVE PRIMEROS VIERNES DE MES. Alcanzaremos gracias grandes del Corazón de Jesús. Y, sobre todo, aseguramos - PALABRA DE JESUCRISTO - nuestra salvación eterna.
Asociación de Sacerdotes y Religiosos de San Antonio Maria Claret. - Molas, 31, 3.°, 2.° - Barcelona-2 - Edita: Obra Cultural - Lauria, 4 - Barcelona-10, 1974
sábado, abril 14, 2007
El Milagro de Marne, Milagro de la Santísima Virgen?
Carta de un lector a la revista francesa "Le Monde et la Vie":
Yo quisiera hablarles de un rumor que recorrió el frente y las trincheras en 1915 y 1916, respecto a la batalla del Marne. Este rumor aludía a apariciones de la Santísima Virgen en el momento del 8 de septiembre (Natividad de la Virgen: nota mía), que habrían tenido un papel decisivo en aquel giro completo de la situación difícilmente explicable, hablando humanamente, a causa del estado de agotamiento moral y físico de los combatientes.
Puedo hablar con conocimiento, pues participé en la retirada desde Bélgica hasta las afueras de París.
Las reseñas de diarios salidas a luz a fines de agosto y principios de septiembre, pasados aludían al "Milagro del Marne", contentándose con ensalzar el sobresalto del combatiente de 1914 que, el 8 de septiembre, había rechazado al invasor. (Aqui, me permito yo, Padre Le Lay, el recuerdo de que en la enseñanza de la historia, se nos hablaba siempre del "Milagro del Marne" gracias al coraje y el patriotismo de los soldados y nada más. Veamos la explicación que sigue).
Para alguien que participó de aquellos acontecimientos, este sobresalto es impensable y, a lo más, hubiera podido permittir un paro de 24 ó 48 horas.
El documento que incluyo en el sobre, completamente caído en olvido, ilustra con una luz nueva aquellos acontecimientos, y explica este misterio del giro completo de la situación el 8 de septiembre de 1914.
Es un recorte de un diario de la época, "Le Courrier de la Manche", número del 8 de enero de 1917, que cuenta lo que habrían dicho alemanes hechos prisioneros después de los combates del 5 al 8 de septiembre de 1914.
Estos días, uno de mis amigos me señaló que en Pontmain los padres tendrían también un legajo más completo sobre estos hechos. (Pontmain es una pequeña localidad del departamento de Mayenne, en donde la Santísima Virgen se apareció a cinco niños, el 17 de enero de 1871, justo cuando por una razón misteriosa, los alemanes detuvieron su avance hacia la ciudad vecina de Laval. El general alemán confesó después que una fuerza misteriosa le impidió seguir adelante. Y pocos días después el armisticio ponía fin a la guerra franco-prusiana.
Nota mía, (Padre Le Lay).
Y he aquí el texto sacado del diario "Le Courrier", de Saint-Lo, 8 de enero de 1917. Es una carta fechada en 3 de enero de 1915.
"Un sacerdote alemán, herido y hecho prisionero en la batalla del Marne, murió en una ambulancia francesa en la que se hallaban religiosas. El les dijo: "Como soldado, debería callarme; como sacerdote creo mi deber decir lo que he visto. Durante la batalla del Marne, estábamos sorprendidos de ser rechazados, pues éramos legión, comparados a los francses, y esperábamos llegar a París.
"Pero vimos a la Santísima Virgen toda vestida de blanco con una cintura celeste, inclinada hacia París... Nos daba la espalda y con la mano derecha parecía repelernos".
En los días en que este sacerdote hablaba así, dos oficiales alemanes también prisioneros y heridos, entraban en una ambulancia francesa de la Cruz Roja. Una señora enfermera que hablaba alemán los acompañaba.
Cuando entraron en una sala donde se hallaba una estatua de Nuestra Señora de Lourdes, se miraron y dijeron: "Oh! la Virgen del Marne".
La mejor prueba de autenticidad del relato anterior es la siguiente, relacionada con el mismo hecho: Una religiosa que atiende a los heridos en Issy-les-Moulineaux (arrabal de Paris) escribe:
"Erase despés de la batalla del Marne. Entre los heridos atendidos en la ambulancia de Issy, se encontraba un alemán muy gravemente herido y considerado como perdido. Gracias a los cuidados recibidos, vivió tadavía más de un mes. Era católico y manifestaba grandes sentimientos de fe. Los enfermeros todos eran sacerdotes. El recibió los auxilios de la religión y no sabía como demostrar su gratitud. Decía con frecuencia: "Quisiera hacer algo para agradecerles". En fin, el día que recibió la extrema-unción, dijo a los enfermeros: "Vos me habéis atendido con gran caridad, quiero hacer algo para vosotros contándoos lo que no es provecho nuestro pero que os hará placer. Pagaré así algo de mi deuda.
Si estuviera en el frente, me fusilarían, pues nos fue prohibido, so pena de muerte, de contar lo que voy a deciros.
Habéis quedado asombrados con nuestro retroceso tan repentino cuando habíamos llegado a las puertas de Paris. No hemos podido avanzar, una Virgen estaba delante de nosotros, con los brazos extendidos, empujándonos cada vez que nos mandaban avanzar. Durante varios días no sabíamos si era una de vuestras santas nacionales, Genovefa o Juana de Arco. Después, hemos comprendido que era la Santísima Virgen la que nos clavaba al suelo. El 8 de septiembre, nos rechazó con tanta fuerza que todos como un solo hombre, nos fugamos. Esto que os estoy diciendo, lo escucharéis decir más tarde sin duda, pues somos quizá 100.000 hombres que lo hemos visto". (LA TRADICION)
Yo quisiera hablarles de un rumor que recorrió el frente y las trincheras en 1915 y 1916, respecto a la batalla del Marne. Este rumor aludía a apariciones de la Santísima Virgen en el momento del 8 de septiembre (Natividad de la Virgen: nota mía), que habrían tenido un papel decisivo en aquel giro completo de la situación difícilmente explicable, hablando humanamente, a causa del estado de agotamiento moral y físico de los combatientes.
Puedo hablar con conocimiento, pues participé en la retirada desde Bélgica hasta las afueras de París.
Las reseñas de diarios salidas a luz a fines de agosto y principios de septiembre, pasados aludían al "Milagro del Marne", contentándose con ensalzar el sobresalto del combatiente de 1914 que, el 8 de septiembre, había rechazado al invasor. (Aqui, me permito yo, Padre Le Lay, el recuerdo de que en la enseñanza de la historia, se nos hablaba siempre del "Milagro del Marne" gracias al coraje y el patriotismo de los soldados y nada más. Veamos la explicación que sigue).
Para alguien que participó de aquellos acontecimientos, este sobresalto es impensable y, a lo más, hubiera podido permittir un paro de 24 ó 48 horas.
El documento que incluyo en el sobre, completamente caído en olvido, ilustra con una luz nueva aquellos acontecimientos, y explica este misterio del giro completo de la situación el 8 de septiembre de 1914.
Es un recorte de un diario de la época, "Le Courrier de la Manche", número del 8 de enero de 1917, que cuenta lo que habrían dicho alemanes hechos prisioneros después de los combates del 5 al 8 de septiembre de 1914.
Estos días, uno de mis amigos me señaló que en Pontmain los padres tendrían también un legajo más completo sobre estos hechos. (Pontmain es una pequeña localidad del departamento de Mayenne, en donde la Santísima Virgen se apareció a cinco niños, el 17 de enero de 1871, justo cuando por una razón misteriosa, los alemanes detuvieron su avance hacia la ciudad vecina de Laval. El general alemán confesó después que una fuerza misteriosa le impidió seguir adelante. Y pocos días después el armisticio ponía fin a la guerra franco-prusiana.
Nota mía, (Padre Le Lay).
Y he aquí el texto sacado del diario "Le Courrier", de Saint-Lo, 8 de enero de 1917. Es una carta fechada en 3 de enero de 1915.
"Un sacerdote alemán, herido y hecho prisionero en la batalla del Marne, murió en una ambulancia francesa en la que se hallaban religiosas. El les dijo: "Como soldado, debería callarme; como sacerdote creo mi deber decir lo que he visto. Durante la batalla del Marne, estábamos sorprendidos de ser rechazados, pues éramos legión, comparados a los francses, y esperábamos llegar a París.
"Pero vimos a la Santísima Virgen toda vestida de blanco con una cintura celeste, inclinada hacia París... Nos daba la espalda y con la mano derecha parecía repelernos".
En los días en que este sacerdote hablaba así, dos oficiales alemanes también prisioneros y heridos, entraban en una ambulancia francesa de la Cruz Roja. Una señora enfermera que hablaba alemán los acompañaba.
Cuando entraron en una sala donde se hallaba una estatua de Nuestra Señora de Lourdes, se miraron y dijeron: "Oh! la Virgen del Marne".
La mejor prueba de autenticidad del relato anterior es la siguiente, relacionada con el mismo hecho: Una religiosa que atiende a los heridos en Issy-les-Moulineaux (arrabal de Paris) escribe:
"Erase despés de la batalla del Marne. Entre los heridos atendidos en la ambulancia de Issy, se encontraba un alemán muy gravemente herido y considerado como perdido. Gracias a los cuidados recibidos, vivió tadavía más de un mes. Era católico y manifestaba grandes sentimientos de fe. Los enfermeros todos eran sacerdotes. El recibió los auxilios de la religión y no sabía como demostrar su gratitud. Decía con frecuencia: "Quisiera hacer algo para agradecerles". En fin, el día que recibió la extrema-unción, dijo a los enfermeros: "Vos me habéis atendido con gran caridad, quiero hacer algo para vosotros contándoos lo que no es provecho nuestro pero que os hará placer. Pagaré así algo de mi deuda.
Si estuviera en el frente, me fusilarían, pues nos fue prohibido, so pena de muerte, de contar lo que voy a deciros.
Habéis quedado asombrados con nuestro retroceso tan repentino cuando habíamos llegado a las puertas de Paris. No hemos podido avanzar, una Virgen estaba delante de nosotros, con los brazos extendidos, empujándonos cada vez que nos mandaban avanzar. Durante varios días no sabíamos si era una de vuestras santas nacionales, Genovefa o Juana de Arco. Después, hemos comprendido que era la Santísima Virgen la que nos clavaba al suelo. El 8 de septiembre, nos rechazó con tanta fuerza que todos como un solo hombre, nos fugamos. Esto que os estoy diciendo, lo escucharéis decir más tarde sin duda, pues somos quizá 100.000 hombres que lo hemos visto". (LA TRADICION)
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